Soy Templario
¿Me conocéis? He aquí la cuestión.
Permitidme, pues, mi presentación:
Soy devoto de mi religión,
fiel a mi sagrada unión,
defensor de lo puro ante toda rebelión.
Protejo la Tierra Santa,
ante reyes, imperios y traición.
Mi hogar está donde habita mi fe,
y mi fe combate toda perdición.
Guardo con mi vida los objetos sagrados,
incluso en tierras marcadas por la maldición.
Soy puro en pensamiento,
y el temple del guerrero fortalece mi condición.
Mis batallas no buscan ambición,
pero mis defensas son, para muchos, bendición.
Soy un enigma en la historia,
y en mi herencia dejo memoria gloriosa.
Lejos de mis enemigos oculté mi reliquia,
y si sus secretos fueran revelados,
la tierra misma temblaría.
En los libros hallaréis
mi única patria: la era templaria.
Con mis conocimientos vencería al diablo
en cualquier época.
Y esta…
es mi gran victoria.